{"id":9839,"date":"2025-08-18T19:00:00","date_gmt":"2025-08-18T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/3260.com.ar\/web\/?p=9839"},"modified":"2025-08-15T13:26:48","modified_gmt":"2025-08-15T16:26:48","slug":"cuidar-las-palabras-y-hacer-el-bien-aunque-no-se-note","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/3260.com.ar\/web\/cuidar-las-palabras-y-hacer-el-bien-aunque-no-se-note\/","title":{"rendered":"CUIDAR LAS PALABRAS Y HACER EL BIEN AUNQUE NO SE NOTE"},"content":{"rendered":"\n<p>La necesidad de captar la atenci\u00f3n en el  \u00abmar revuelto de la opini\u00f3n p\u00fablica\u00bb ha propiciado una din\u00e1mica en la que \u00abla gresca\u00bb tiene premio.  M\u00e1s no estamos condenados a dejar que la mentalidad utilitaria se imponga sobre la integridad. <\/p>\n\n\n\n<p><strong> A la m\u00e1xima \u201cgrita m\u00e1s y te har\u00e1n m\u00e1s caso\u201d, se le puede oponer otra m\u00e1s luminosa: \u201cCuida las palabras y haz el bien, aunque no se note\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su libro&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.aceprensa.com\/resenas-libros\/la-sociedad-de-la-intolerancia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>La sociedad de la intolerancia<\/em><\/a>, el polit\u00f3logo Fernando Vallesp\u00edn dedica un cap\u00edtulo a analizar las transformaciones sufridas por el espacio p\u00fablico como consecuencia del tsunami digital. Quiz\u00e1 el rasgo que las resume todas es que nuestra conversaci\u00f3n p\u00fablica se ha vuelto ca\u00f3tica, desorganizada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste el desorden? B\u00e1sicamente, en que ya no hay filtros de entrada ni una selecci\u00f3n de temas cuidadosamente pensada. Gracias al m\u00f3vil, \u201ccada cual puede hacerse presente en todo momento, en cualquier debate\u201d y \u201ca trav\u00e9s de todo tipo de canales\u201d. El resultado es una cascada rapid\u00edsima de tuits, memes,&nbsp;<em>gifs<\/em>\u2026, que hacen de la conversaci\u00f3n p\u00fablica un \u201cno-territorio del que ya apenas podemos salir\u201d, una sucesi\u00f3n de mensajes descontextualizados que \u201clo atraviesa todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este espacio p\u00fablico desorganizado, donde cada vez hay menos tiempo para pensar, leer o escuchar, cunde el p\u00e1nico entre los comunicadores. \u201cBajo las condiciones de esta econom\u00eda de la atenci\u00f3n, el \u00e9nfasis debe ponerse (\u2026) en la capacidad para generar impacto\u201d. De aqu\u00ed surge una retah\u00edla de incentivos perversos que van deteriorando la calidad del debate p\u00fablico: \u00bfpara qu\u00e9 demorarse en el cuidado de las palabras, la selecci\u00f3n de argumentos o la b\u00fasqueda de matices, si lo que da puntos es \u201cla contundencia en las opiniones\u201d, \u201cla descalificaci\u00f3n visceral\u201d o las \u201cactitudes polarizantes\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La moderaci\u00f3n como lastre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La suposici\u00f3n impl\u00edcita en quienes aceptan estas reglas de juego es que la moderaci\u00f3n estorba e impide llegar al mayor n\u00famero posible de gente; es un lastre para la eficacia. Un ejemplo paradigm\u00e1tico de esta mentalidad lo ofrecen estas declaraciones del entonces diputado, ex presidente de Brasil Jair Bolsonaro, en una\u00a0<a href=\"http:\/\/revistaepoca.globo.com\/Revista\/Epoca\/0,,EMI245890-15223,00.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">entrevista<\/a>\u00a0en 2011: \u201cSin contundencia, no te escuchan. Tenemos excelentes parlamentarios que explican sus ideas de forma educada y, por eso, no encuentran eco en los medios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el problema no viene solo de los populistas de derechas. En no pocos medios de izquierdas conviven valiosas tribunas que critican la estereotipaci\u00f3n del rival con noticias que despachan \u201cla\u201d etiqueta a diestro y siniestro: \u201cultraderecha\u201d, \u201cultraconservadores\u201d, \u201cultracat\u00f3licos\u201d\u2026 En vez de reservarla para los verdaderos extremistas, se endosa a todo lo que se mueve en el lado de los tenidos por antiprogresistas, normalizando as\u00ed la idea de que toda visi\u00f3n del mundo que se desv\u00eda de la propia es fan\u00e1tica e ileg\u00edtima.Se comprende la preocupaci\u00f3n por captar la atenci\u00f3n en este oleaje de pasiones. Pero la eficacia no es el \u00fanico valor que importa en la comunicaci\u00f3n p\u00fablica. Por delante van la veracidad, la integridad, la buena fe\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Hay integridad en la decisi\u00f3n de renunciar a las palabras deliberadamente hirientes y a las faltas de respeto. Hay integridad en el empe\u00f1o por tomarse en serio los argumentos del rival y de resumirlos del mejor modo posible. Hay integridad en dedicar tiempo a investigar unos hechos para elegir el adjetivo adecuado. Hay integridad en el esfuerzo por explicitar los significados de las palabras m\u00e1s discutidas en la opini\u00f3n p\u00fablica. Hay integridad en la renuncia a montar una \u201cpol\u00e9mica\u201d donde solo hay un desacuerdo leg\u00edtimo de opiniones, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno somos impecables, pero no por eso tenemos que renunciar a perseguir y proponer el ideal que nos haga mejores. Tampoco esto nos obliga a abdicar de nuestras convicciones, ni de una apasionada (y necesaria) confrontaci\u00f3n de ideas. El ideal tiene que ver con el respeto y con la determinaci\u00f3n de que las palabras que dependen de cada cual no contribuyan a ensuciar el espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El poder curativo de las palabras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un contraejemplo de la regla \u201cgrita m\u00e1s y te har\u00e1n m\u00e1s caso\u201d es el que ofrece la escritora Irene Vallejo, quien se ha convertido en un fen\u00f3meno literario a base de cuidar el lenguaje y de tomar a sus lectores por personas inteligentes. De todos modos, sus escritos dejan claro que no le preocupa tanto la eficacia como la integridad y el buen hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTengo confianza, casi dir\u00eda una fe ancestral, en la palabra\u201d, dec\u00eda en una\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2021-04-19\/irene-vallejo-el-bien-no-se-nota-el-mal-es-ruidoso.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">entrevista<\/a>. \u201cCreo que es muy importante c\u00f3mo se dicen las cosas. El problema no son tanto las opiniones, sino la manera muchas veces agresiva y violenta con la que se utiliza el lenguaje. (\u2026) He intentado hacer de esa reflexi\u00f3n una divisa: el cuidado, el respeto al que me habla, la elecci\u00f3n cuidada de las palabras para que no haya agresividad\u201d. Y, con visible optimismo, a\u00f1ad\u00eda: \u201cEsa forma de respetar a quien nos dirige la palabra al final acaba siendo m\u00e1s contagiosa de lo que creemos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Nos regala una perla final: \u201cMi abuelo paterno dec\u00eda una frase que se me ha quedado marcada: \u2018El bien no se nota\u2019. Era una persona muy cuidadora, evitaba el da\u00f1o de la gente, aunque ellos no lo llegaran a saber. Dec\u00eda: \u2018El mal es ruidoso, el bien no se nota porque no chirr\u00eda\u2019. Ahora hay mucha gente que est\u00e1 haciendo el bien que no suena, y quiz\u00e1 tendr\u00edamos que mirar alrededor para observar cu\u00e1ntos est\u00e1n haciendo esfuerzos para que las cosas funcionen\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La necesidad de captar la atenci\u00f3n en el \u00abmar revuelto de la opini\u00f3n p\u00fablica\u00bb ha propiciado una din\u00e1mica en la que \u00abla gresca\u00bb tiene premio. M\u00e1s no estamos condenados a dejar que la mentalidad utilitaria se imponga sobre la integridad. 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