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Educación

DIGNIDAD DOCENTE CADA VEZ MÁS SEGREGADA POR EL ESTADO

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Cada 11 de septiembre en la República Argentina se celebra el día del Maestro, otrora fecha de singular relevancia en el imaginario social.

Décadas de desprestigio y poca valoración por parte de los distintos actores del poder estatal fueron horadando la profesión que es cada vez menos elegida por los estudiantes. Desgastaron, hirieron, ofendieron la dignidad de los formadores del pensamiento crítico en las nuevas generaciones.

En el presente a los políticos que conducen la política educativa y social, poco les interesa la educación pública gratuita y obligatoria. En épocas donde desde el Presidente de la Nación se expresa de manera soez y procaz hacia los docentes, ¿ qué se puede esperar del efecto que esto genera en sus seguidores ?. En Entre Ríos, el gobernador eligió para que durante la primera parte de su mandato estuviese al mando del Consejo General de Educación una persona que no tenía antecedentes de haber trabajado en ningún nivel educativo formal. Así denotan uno y otro gobernante la importancia que le asignan a la educación, algo bastante parecido al desprecio.

El colapso educativo se ha vuelto tan cotidiano que ya ni siquiera molesta. Para los gobiernos responsables de la educación pública, la EDUCACIÓN es un GASTO no inversión y derecho humano.

El círculo rojo no está interesado en la educación, la dirigencia política en su conjunto –aunque hay excepciones– se siente cómoda con la elección de escuelas privadas por parte de sectores medios y altos. Una parte de la población está más o menos conforme con la escuela de sus hijos y, por tanto, no presiona a los gobiernos para mejoras en la educación pública.

SALUDAMOS Y FELICITAMOS a todos aquellos docentes que dieron y dan con toda su ALMA, AMOR y CORAZÓN todo lo que a su alcance estuvo: dedicación, estrategias de enseñanza, herramientas tecnológicas, esfuerzos físicos/intelectuales, TIEMPO para planificar y escuchar para luego ayudar. A todos ellos ¡ FELIZ DÍA !

Educación

¿Para qué aprender ciencias de la computación si ya tenemos la IA?

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La Universidad Autónoma de Entre Rios (UADER) Facultad de Ciencia y Tecnología de Concepción del Uruguay, se interroga: ¿Con la Inteligencia Artificial al alcance de todos, sigue siendo relevante aprender Ciencias de la Computación?

Te invitan a participar de la Conferencia Central en el marco de la Edición 2026 de las JADICC (Jornadas Argentinas de Didáctica de las Ciencias de la Computación): ¿Para qué aprender ciencias de la computación si ya tenemos la IA ?

Disertante: Dr. Marcos Gómez (FAMAF-UNC), Doctor en Ciencias de la Computación, docente, investigador y consultor especialista en la incorporación crítica de la tecnología y la IA en el ámbito educativo.

Fecha: Jueves 29 de octubre de 2026 Horario: 10:00 hs.

Lugar: UADER FCyT, Sede Concepción del Uruguay (25 de Mayo 385)

Modalidad: Presencial

Entrada libre / Actividad sin inscripción previa

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Educación

INVERTIR EN CONOCIMIENTO TAMBIEN ES INVERTIR EN PRODUCTIVIDAD

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“Más de la mitad de quienes estudian ingeniería en la Argentina lo hacen en alguna de las Facultades Regionales de la UTN. La formación profesional, la investigación aplicada y la transferencia tecnológica son capacidades necesarias para que el país pueda innovar y aumentar su productividad

En una economía global atravesada por la inteligencia artificial, la automatización y una transformación tecnológica cada vez más acelerada, la discusión sobre la universidad pública no puede quedar reducida exclusivamente a su presupuesto. La pregunta de fondo es otra: qué capacidades necesita la Argentina para producir, innovar, generar empleo calificado y competir en un mundo que está cambiando a una velocidad inédita.

En ese escenario, la universidad pública ocupa un lugar central. No solamente porque forma profesionales, sino porque produce conocimiento, desarrolla investigación, transfiere tecnología y construye vínculos con empresas, organismos públicos y sectores productivos.

En el caso de la Universidad Tecnológica Nacional, esa relación con el entramado productivo forma parte de nuestra propia identidad. La ingeniería tiene una característica particular: transforma conocimiento en soluciones concretas. Detrás de una mejora en un proceso industrial, de una innovación tecnológica, de una nueva infraestructura o de la incorporación de herramientas digitales existen profesionales, investigación y conocimiento acumulado.

Por eso, cuando discutimos el financiamiento universitario también estamos discutiendo desarrollo económico.

Una universidad que cuenta con previsibilidad presupuestaria puede planificar inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología. Puede sostener proyectos de investigación que necesariamente requieren continuidad. Puede fortalecer sus carreras, acompañar las trayectorias de sus estudiantes y profundizar la relación con las empresas y los sectores productivos.

La experiencia de la UTN Paraná permite ver esa articulación en términos concretos. En los últimos años desarrollamos proyectos de vinculación tecnológica y transferencia científica hacia el sector industrial y productivo. Recientemente, por ejemplo, la Facultad firmó un convenio con la empresa Elmer 4.0 para fortalecer la cooperación y la asistencia técnica en materia de desarrollo tecnológico regional.

También participamos de espacios como Agroactiva, donde la Universidad pone a disposición sus capacidades de investigación aplicada y establece vínculos con empresas, productores y organismos públicos.

Ese vínculo es fundamental porque permite que el conocimiento generado dentro de la universidad no termine en sí mismo. La investigación y la formación adquieren otra dimensión cuando pueden transformarse en soluciones, mejoras productivas, innovación y nuevas capacidades para la economía.

El desafío de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial acelera todavía más esta discusión. Ya está modificando procesos productivos, formas de organización, servicios y profesiones. Frente a esta transformación suele aparecer una pregunta inmediata: cuántos puestos de trabajo puede reemplazar la tecnología. Es una discusión necesaria, pero incompleta.

También tenemos que preguntarnos qué nuevos trabajos, actividades y oportunidades puede generar, qué sectores productivos pueden incorporar estas herramientas para mejorar su productividad y, fundamentalmente, qué capacidades necesita desarrollar la Argentina para participar activamente de esa transformación.

No alcanza con ser consumidores de tecnología. Necesitamos formar profesionales capaces de comprenderla, desarrollarla, aplicarla y adaptarla a las necesidades de nuestra economía.

La universidad pública tiene una función estratégica en ese proceso.

Necesitamos ingenieros y profesionales capaces de trabajar con inteligencia artificial, pero también de comprender sus límites y evaluar sus impactos. Necesitamos investigadores que produzcan conocimiento y empresas capaces de incorporar ese conocimiento a sus procesos. Y necesitamos un Estado que cuente con profesionales preparados para utilizar estas tecnologías en la gestión y en la prestación de servicios públicos.

La transformación tecnológica, además, no ocurre solamente dentro de las empresas tecnológicas. Atraviesa a la industria, al agro, a la energía, a la salud, a la educación, a los servicios y al propio Estado.

Por eso, formar ingenieros y profesionales tecnológicos también es una política de desarrollo.

En la UTN tenemos una responsabilidad particular. Más de la mitad de quienes estudian ingeniería en nuestro país lo hacen en alguna de nuestras Facultades Regionales. Eso representa una enorme responsabilidad, pero también una oportunidad: acompañar la formación de miles de jóvenes que serán quienes diseñen, desarrollen y conduzcan buena parte de las transformaciones tecnológicas de las próximas décadas.

Presupuesto, inversión y planificación

Todo esto requiere previsibilidad. El presupuesto universitario no debería analizarse únicamente como una partida destinada a financiar gastos corrientes. También es una herramienta para sostener capacidades que el país necesita para desarrollarse.

Un laboratorio requiere equipamiento. Una carrera de ingeniería necesita infraestructura específica. Una investigación necesita continuidad. Un proyecto de transferencia tecnológica requiere recursos y profesionales capaces de sostenerlo en el tiempo.

Cuando esas capacidades se interrumpen, reconstruirlas no siempre es inmediato. El conocimiento, la formación de equipos y la experiencia acumulada necesitan años para consolidarse.

Por eso, la discusión presupuestaria también es una discusión acerca del modelo de desarrollo que queremos construir.

La Argentina necesita aumentar su productividad, incorporar tecnología, agregar valor a su producción y generar empleos de mayor calificación. Para alcanzar esos objetivos hacen falta empresas que inviertan e innoven, pero también instituciones capaces de formar profesionales, investigar y producir conocimiento.

Universidad y sector productivo no son mundos separados

Desde la formación de profesionales hasta la investigación aplicada; desde la transferencia tecnológica hasta la vinculación con empresas; desde la generación de conocimiento hasta la capacitación de quienes luego trabajan en el sector privado o en el Estado, existe un entramado que forma parte de las capacidades productivas del país.

En un mundo en el que el conocimiento tiene cada vez mayor peso en la generación de valor, esas capacidades se vuelven estratégicas. El desafío es conseguir que puedan desarrollarse con continuidad, planificación y una mirada de largo plazo.

Porque invertir en universidad pública también significa invertir en conocimiento. Y el conocimiento es una de las principales herramientas que tiene una sociedad para innovar, mejorar su productividad, generar nuevas oportunidades laborales y construir su futuro tecnológico”, concluyó Carrere. (APFDigital) 

Opinión de Alejandro Carrere (decano de la Facultad Regional Paraná de la Universidad Tecnológica Nacional)

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Educación

SAN MIGUEL ARCÁNGEL PATRONO DE ENTRE RIOS

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Desde los tiempos coloniales fue una tradicional costumbre cristiana poner a cada pueblo bajo la protección de un santo patrono. En el caso de Entre Ríos, en 1825, la elección recayó en San Miguel; recordamos cómo y por qué.

El honor y la veneración a San Miguel, ha sido parte esencial de la vida de la Iglesia desde sus inicios. Se lo representa con el traje de Guerrero o de Soldado Centurión como Príncipe de Milicia Celestial. Es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael.

La Santa Iglesia le da el más alto lugar entre los arcángeles y le llama “Príncipe de los espíritus celestiales”. Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento, recuerda Cuestión Entrerriana.

Es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector contra los poderes diabólicos.

En Entre Ríos

En la provincia el culto a este arcángel tiene su historia. En 1822 por iniciativa del cura Antolín Gil y Obligado, se levantó en Paraná la primera capilla en honor de San Miguel Arcángel, es la iglesia más antigua de esta ciudad, que en su momento fue iglesia matriz. También San Miguel, fue el nombre de la primera estancia jesuítica que dio origen a la ciudad de Paraná.

En 1825 era tal la devoción por San Miguel y por la Virgen del Rosario que un cura de fuerte presencia, el deán Francisco Dionisio Álvarez, concibió la idea de llamar a la feligresía a una votación para determinar cuál santo sería patrono de la provincia y cuál el patrono de la ciudad de Paraná.

El 1º de enero de 1825, por votación popular, realizada en la plaza céntrica de Paraná, San Miguel resultó elegido patrono de Entre Ríos.

Las crónicas refieren que fue la primera elección democrática con participación de toda la población de que se tenga noticias allí y no obstante lo que esperaba el propio clero, que entendía que sería elegida patrona la Virgen del Rosario, los votantes eligieron a San Miguel.

La virgen del Rosario fue elegida como patrona de la ciudad, que se llamaba entonces Villa de Nuestra Señora del Rosario de la Baxada del Paraná.

En tanto, en diciembre de 1851 el Papa Pío IX confirmó a San Miguel Arcángel como Patrono de Entre Ríos.

Cada 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, la provincia celebra la Festividad del Santo Patrono. Es feriado provincial para la administración pública provincial y municipal y optativo para el empleador del comercio, la industria y los servicios

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