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Educación

LA VIOLENCIA SOCIAL ENTRÓ A LA ESCUELA

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El vocal docente del Consejo General de Educación de Entre Ríos Profesor Gustavo Blanc afirmó que la violencia social «entra a la escuela como ingresa todo lo que ocurre en la sociedad» y reclamó definiciones claras sobre el rol del Estado. El referente de Agmer aseguró que sin inversión real y con familias sobrecargadas por la crisis, el sistema educativo carece de herramientas para enfrentar los nuevos retos virales y la agresividad en las aulas.

A continuación, la columna de opinión completa que envió a esta Agencia:

“La sociedad argentina se encuentra conmocionada por las amenazas de tiroteo en escuelas de nuestro país. ¿Qué es lo que pasa? ¿De repente adolescentes y jóvenes estallaron? ¿Por qué pasa esto? ¿Es lógico que nos sorprenda y nos impacte?

Para analizar esta situación lo primero que debemos tener en cuenta es que los fenómenos sociales no obedecen a una sola causa sino que por el contrario son multicausales.

Debido a esta situación se alzaron voces planteando que la escuela no está preparada para lidiar con este fenómeno, que es nuevo en cuanto a las amenazas, pero no es nuevo en cuanto a situaciones de violencia que se dan entre alumnos y alumnas.

Si repasamos lo ocurrido años anteriores, aumentaron situaciones violentas reflejadas en peleas dentro o a la salida de las escuelas, amenazas, docentes alertando por bullyng, ciberbullyng y otras situaciones de acoso.

Esto se da en las escuelas pero ¿Se da solo en las escuelas? La respuesta a esta pregunta es que no, que la violencia escaló en la sociedad y entra a la escuela como ingresa todo lo que ocurre en la sociedad.

Ante las amenazas de tiroteos que mantiene en vilo a las familias, surgen voces que plantean la necesidad de más cargos en nuestros establecimientos educativos, cargos de psicólogos, psicopedagogos, etc. Llama la atención que ese reclamo no haya sonado con fuerza hace unas semanas cuando todavía no estaban las amenazas, pero el Poder Legislativo Nacional bajó el presupuesto educativo de un 6 % a un 0,75 %.

Semejante baja del presupuesto no solo impacta en la falta de material didáctico o de inversión en condiciones de seguridad e infraestructura en las escuelas, sino que también hace impensable la creación de nuevos cargos en el sistema educativo.

Y hablamos del presupuesto nacional porque entendemos que el sostenimiento del sistema educativo debe ser una corresponsabilidad de la Nación con las Provincias. El recorte nacional no es compensado de ninguna manera con fondos provinciales. Es más, la Provincia se lamenta en reuniones paritarias con los sindicatos docentes que cada vez baja más la coparticipación y la recaudación propia y que, por lo tanto, no hay dinero para aumentos salariales. Si no hay dinero para aumentos salariales, ¿lo habrá para nuevos y necesarios cargos para adecuar a nuestras escuelas a los tiempos actuales?

La recesión económica y la baja de presupuesto educativo tienen que ver con las enormes dificultades para dar respuesta al fenómeno de la violencia escolar que hoy vemos principalmente reflejada en las amenazas de tiroteos y otras formas de la violencia de la sociedad que repercute al interior de nuestras escuelas.

La influencia de la crisis económica no empieza ni termina ahí. Hay unanimidad de criterios en plantear que las familias tienen una responsabilidad y es la de estar al tanto del accionar de sus hijos menores en las redes sociales, de cuidarlos y preservarlos de entrar en sitios y chats que fomentan la violencia a través de los llamados “retos virales”.

Nadie va a negar esto, pero también es innegable que la sociedad en los últimos 10 años cambió de una manera radical y cada vez es necesario trabajar más tiempo y en horarios más flexibles para ganar un sueldo que, aun así, no alcanza para cubrir las necesidades familiares. A nadie escapa que muchas familias están endeudadas; esta situación genera también angustia entre los adultos que deben trabajar cada vez más y ni así se llegan a cubrir las necesidades. Esos son los padres y madres que deben estar al tanto del accionar de sus hijos en las redes y la web.

Simplemente, muchas familias no lo pueden hacer porque además de todo esto, hay una brecha tecnológica muy importante y no es simple el control si no estamos en nuestras casas y si llegamos a la noche con la angustia de seguir endeudados a pesar del esfuerzo diario.

Pero las causas no terminan aquí. A nadie escapa también que en los últimos años se generaron debates que sacudieron el escenario político y social y nos referiremos principalmente a dos:

En primer lugar, la portación de armas. En nombre de la libertad, se planteó mayor flexibilidad para comprar armas. Si se brinda mayor acceso a las armas, no es descabellado pensar en que algunos usen mal esas armas, que los menores tengan acceso a las mismas y que aparezcan balas y armas en los colegios.

El otro tema es el del rol del Estado, al cual según el paradigma dominante en los últimos dos años y medio hay que “achicar” porque es “tonto e inútil” y de la mano de ese concepto viene la reducción de presupuesto porque es menos gasto. Gastamos menos en educación. En realidad, aquí encontramos otro problema, que es el error conceptual de pensar a la educación como un gasto y no como una inversión.

Pareciera ser que algunos dirigentes políticos hablan de “invertir en educación” cuando están en campaña, pero una vez que están en el gobierno quieren “achicar el gasto en educación”. Esto es gravísimo y representa una característica de nuestra provincia y de nuestro país.

Hay legisladores y gobernadores tan contradictorios que, a la vez que reducen el presupuesto en educación y se expresan a favor de la libre portación de armas, se sorprenden de que aparezcan amenazas en las escuelas y pretenden que éstas tengan herramientas para trabajar la problemática. Hay que decir claramente, no alcanza con los protocolos –aunque sean necesarios- ni con la muy buena voluntad, sin cargos ni presupuesto para resolver las dificultades.

Por último, hay que señalar otra cuestión, es que también desde el Estado no se está atendiendo cuestiones de salud mental que afectan a la sociedad y que están muy relacionadas también con la situación socioeconómica. El recorte presupuestario y “la menor presencia del Estado” llegó también a la salud.

El panorama así mirado es aciago, sembrado de dificultades y solamente se podrá revertir si como sociedad demandamos a los gobiernos, a quienes se candidatean para ocupar cargos públicos, definiciones claras y de fondo acerca de cuál es el rol del Estado, como piensan invertir en salud y educación, que cosas son prioritarias y como construimos una sociedad más justa y equilibrada”.

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Educación

INVERTIR EN CONOCIMIENTO TAMBIEN ES INVERTIR EN PRODUCTIVIDAD

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“Más de la mitad de quienes estudian ingeniería en la Argentina lo hacen en alguna de las Facultades Regionales de la UTN. La formación profesional, la investigación aplicada y la transferencia tecnológica son capacidades necesarias para que el país pueda innovar y aumentar su productividad

En una economía global atravesada por la inteligencia artificial, la automatización y una transformación tecnológica cada vez más acelerada, la discusión sobre la universidad pública no puede quedar reducida exclusivamente a su presupuesto. La pregunta de fondo es otra: qué capacidades necesita la Argentina para producir, innovar, generar empleo calificado y competir en un mundo que está cambiando a una velocidad inédita.

En ese escenario, la universidad pública ocupa un lugar central. No solamente porque forma profesionales, sino porque produce conocimiento, desarrolla investigación, transfiere tecnología y construye vínculos con empresas, organismos públicos y sectores productivos.

En el caso de la Universidad Tecnológica Nacional, esa relación con el entramado productivo forma parte de nuestra propia identidad. La ingeniería tiene una característica particular: transforma conocimiento en soluciones concretas. Detrás de una mejora en un proceso industrial, de una innovación tecnológica, de una nueva infraestructura o de la incorporación de herramientas digitales existen profesionales, investigación y conocimiento acumulado.

Por eso, cuando discutimos el financiamiento universitario también estamos discutiendo desarrollo económico.

Una universidad que cuenta con previsibilidad presupuestaria puede planificar inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología. Puede sostener proyectos de investigación que necesariamente requieren continuidad. Puede fortalecer sus carreras, acompañar las trayectorias de sus estudiantes y profundizar la relación con las empresas y los sectores productivos.

La experiencia de la UTN Paraná permite ver esa articulación en términos concretos. En los últimos años desarrollamos proyectos de vinculación tecnológica y transferencia científica hacia el sector industrial y productivo. Recientemente, por ejemplo, la Facultad firmó un convenio con la empresa Elmer 4.0 para fortalecer la cooperación y la asistencia técnica en materia de desarrollo tecnológico regional.

También participamos de espacios como Agroactiva, donde la Universidad pone a disposición sus capacidades de investigación aplicada y establece vínculos con empresas, productores y organismos públicos.

Ese vínculo es fundamental porque permite que el conocimiento generado dentro de la universidad no termine en sí mismo. La investigación y la formación adquieren otra dimensión cuando pueden transformarse en soluciones, mejoras productivas, innovación y nuevas capacidades para la economía.

El desafío de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial acelera todavía más esta discusión. Ya está modificando procesos productivos, formas de organización, servicios y profesiones. Frente a esta transformación suele aparecer una pregunta inmediata: cuántos puestos de trabajo puede reemplazar la tecnología. Es una discusión necesaria, pero incompleta.

También tenemos que preguntarnos qué nuevos trabajos, actividades y oportunidades puede generar, qué sectores productivos pueden incorporar estas herramientas para mejorar su productividad y, fundamentalmente, qué capacidades necesita desarrollar la Argentina para participar activamente de esa transformación.

No alcanza con ser consumidores de tecnología. Necesitamos formar profesionales capaces de comprenderla, desarrollarla, aplicarla y adaptarla a las necesidades de nuestra economía.

La universidad pública tiene una función estratégica en ese proceso.

Necesitamos ingenieros y profesionales capaces de trabajar con inteligencia artificial, pero también de comprender sus límites y evaluar sus impactos. Necesitamos investigadores que produzcan conocimiento y empresas capaces de incorporar ese conocimiento a sus procesos. Y necesitamos un Estado que cuente con profesionales preparados para utilizar estas tecnologías en la gestión y en la prestación de servicios públicos.

La transformación tecnológica, además, no ocurre solamente dentro de las empresas tecnológicas. Atraviesa a la industria, al agro, a la energía, a la salud, a la educación, a los servicios y al propio Estado.

Por eso, formar ingenieros y profesionales tecnológicos también es una política de desarrollo.

En la UTN tenemos una responsabilidad particular. Más de la mitad de quienes estudian ingeniería en nuestro país lo hacen en alguna de nuestras Facultades Regionales. Eso representa una enorme responsabilidad, pero también una oportunidad: acompañar la formación de miles de jóvenes que serán quienes diseñen, desarrollen y conduzcan buena parte de las transformaciones tecnológicas de las próximas décadas.

Presupuesto, inversión y planificación

Todo esto requiere previsibilidad. El presupuesto universitario no debería analizarse únicamente como una partida destinada a financiar gastos corrientes. También es una herramienta para sostener capacidades que el país necesita para desarrollarse.

Un laboratorio requiere equipamiento. Una carrera de ingeniería necesita infraestructura específica. Una investigación necesita continuidad. Un proyecto de transferencia tecnológica requiere recursos y profesionales capaces de sostenerlo en el tiempo.

Cuando esas capacidades se interrumpen, reconstruirlas no siempre es inmediato. El conocimiento, la formación de equipos y la experiencia acumulada necesitan años para consolidarse.

Por eso, la discusión presupuestaria también es una discusión acerca del modelo de desarrollo que queremos construir.

La Argentina necesita aumentar su productividad, incorporar tecnología, agregar valor a su producción y generar empleos de mayor calificación. Para alcanzar esos objetivos hacen falta empresas que inviertan e innoven, pero también instituciones capaces de formar profesionales, investigar y producir conocimiento.

Universidad y sector productivo no son mundos separados

Desde la formación de profesionales hasta la investigación aplicada; desde la transferencia tecnológica hasta la vinculación con empresas; desde la generación de conocimiento hasta la capacitación de quienes luego trabajan en el sector privado o en el Estado, existe un entramado que forma parte de las capacidades productivas del país.

En un mundo en el que el conocimiento tiene cada vez mayor peso en la generación de valor, esas capacidades se vuelven estratégicas. El desafío es conseguir que puedan desarrollarse con continuidad, planificación y una mirada de largo plazo.

Porque invertir en universidad pública también significa invertir en conocimiento. Y el conocimiento es una de las principales herramientas que tiene una sociedad para innovar, mejorar su productividad, generar nuevas oportunidades laborales y construir su futuro tecnológico”, concluyó Carrere. (APFDigital) 

Opinión de Alejandro Carrere (decano de la Facultad Regional Paraná de la Universidad Tecnológica Nacional)

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Educación

SAN MIGUEL ARCÁNGEL PATRONO DE ENTRE RIOS

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Desde los tiempos coloniales fue una tradicional costumbre cristiana poner a cada pueblo bajo la protección de un santo patrono. En el caso de Entre Ríos, en 1825, la elección recayó en San Miguel; recordamos cómo y por qué.

El honor y la veneración a San Miguel, ha sido parte esencial de la vida de la Iglesia desde sus inicios. Se lo representa con el traje de Guerrero o de Soldado Centurión como Príncipe de Milicia Celestial. Es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael.

La Santa Iglesia le da el más alto lugar entre los arcángeles y le llama “Príncipe de los espíritus celestiales”. Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento, recuerda Cuestión Entrerriana.

Es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector contra los poderes diabólicos.

En Entre Ríos

En la provincia el culto a este arcángel tiene su historia. En 1822 por iniciativa del cura Antolín Gil y Obligado, se levantó en Paraná la primera capilla en honor de San Miguel Arcángel, es la iglesia más antigua de esta ciudad, que en su momento fue iglesia matriz. También San Miguel, fue el nombre de la primera estancia jesuítica que dio origen a la ciudad de Paraná.

En 1825 era tal la devoción por San Miguel y por la Virgen del Rosario que un cura de fuerte presencia, el deán Francisco Dionisio Álvarez, concibió la idea de llamar a la feligresía a una votación para determinar cuál santo sería patrono de la provincia y cuál el patrono de la ciudad de Paraná.

El 1º de enero de 1825, por votación popular, realizada en la plaza céntrica de Paraná, San Miguel resultó elegido patrono de Entre Ríos.

Las crónicas refieren que fue la primera elección democrática con participación de toda la población de que se tenga noticias allí y no obstante lo que esperaba el propio clero, que entendía que sería elegida patrona la Virgen del Rosario, los votantes eligieron a San Miguel.

La virgen del Rosario fue elegida como patrona de la ciudad, que se llamaba entonces Villa de Nuestra Señora del Rosario de la Baxada del Paraná.

En tanto, en diciembre de 1851 el Papa Pío IX confirmó a San Miguel Arcángel como Patrono de Entre Ríos.

Cada 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, la provincia celebra la Festividad del Santo Patrono. Es feriado provincial para la administración pública provincial y municipal y optativo para el empleador del comercio, la industria y los servicios

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Educación

ÚLTIMO TRIMESTRE DE ACTIVIDADES ESCOLARES OBLIGATORIAS

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El ente rector de la escolaridad obligatoria entrerriana es el Consejo General de Educación.

Este organismo dictó oportunamente el calendario escolar 2026 mediante el acto administrativo conocido como Resolución 3686/25 CGE. De la misma se desprende que el mes de Octubre es el de las inscripciones para el período escolar 2027.

Distintas escuelas del Departamento Uruguay ya enviaron notas o comunicados a las familias consultando por la reinscripción 2027, para determinar la existencia aproximada de vacantes en cada división/grado/sala.

Es momento para que las familias analicen integralmente la escolaridad de los menores a su cargo para decidir si dan continuidad a la trayectoria escolar en la institución de su preferencia o en donde haya cupos/vacantes.

El tercer trimestre inició el 31/08/26 al 18/12/26. En Noviembre se produce el cierre del tercer trimestre (primaria y secundaria). Presentación de informes de las trayectorias educativas de estudiantes.(Resolución N° 0920/19 CGE), mediante sistema SAGE Resolución N° 1800/22 CGE
Diciembre: Actos de colación a partir del día 4.

07 al 18 de diciembre: Período de intensificación de aprendizajes e informe para Nivel
Primario
18 de diciembre:
Finalización del tercer trimestre con cierre diversificado de trayectorias escolares

Febrero 2027: período de integración, intensificación y evaluación de
saberes.

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