Educación
EL MISTERIO DEL PANTEÓN DE JUSTO JOSÉ DE URQUIZA

El “misterio” del panteón de Urquiza en el cementerio local. Quién lo construyó y por qué ya no se conserva. (Primera parte)
Por Civetta, María Virginia y Ratto, Carlos Ignacio.

El lunes 11 de abril de 1870, a las 19,30 horas, fallecía en su residencia de San José, víctima de un cobarde ataque el primer presidente Constitucional de la Nación, Justo José de Urquiza. En efecto a esa hora se produjo el asalto a su morada por un grupo de insurrectos que respondían a Ricardo López Jordán. Recordemos que en ese momento Urquiza era el gobernador de Entre Ríos, y su mandato fenecía dos años después, en 1872.

Urquiza, intentó repeler a agresión, pero fue alcanzado por un disparo en la mandíbula izquierda realizado por el “Pardo” Luna. El general cae producto de ser impactado por ese proyectil, el que por mucho tiempo se creyó que era lo que lo había matado, y es cubierto por Dolores Costa, su esposa, y alguna de sus hijas. No obstante esto y sorteando esa débil protección, Nicomedes Coronel, antiguo protegido de Urquiza, le ocasiona cinco puñaladas que, como se descubriría muchos años después, fueron la verdadera causa de su muerte.
Para tener la certeza de que éste no fue un hecho aislado, ese mismo día fueron, también asesinados en la ciudad de Concordia dos de sus hijos, Justo Carmelo y Waldino.
Enterado de la tragedia, el Dr. Julián Medrano, Secretario particular de Urquiza, decide comunicar la nueva al ministro José Joaquín Sagastume, para ello, se dirigió a caballo al establecimiento San Cipriano, ubicado unas 2 leguas al este del palacio y desde allí envió un mensaje con un puestero a la casa de Sagastume.
Inmediatamente se organizó una comisión para ir a buscar el cuerpo del general a su residencia de San José, ésta estuvo encabezada por el jefe político de la ciudad Pascual Calvento a quienes acompañaban el general Galarza, los coroneles Caraballo y Teófilo de Urquiza (hijo del general) y otros amigos y colaboradores del general asesinado.
La comitiva, llegó si tropiezo alguno al palacio, ya abandonado por los asaltantes en las primeras horas de la madrugada del 12 de abril. La comitiva, solo permaneció allí para constatar la trágica noticia y organizar todo para traer el cadáver a Concepción del Uruguay, dónde arribaron al promediar la mañana.
El velatorio se realizó en la residencia de una de sus hijas, Ana U. de Victorica (Hoy MHN y sede de la Escuela de Educación Técnica Nº 1), donde se levantó la capilla ardiente en la habitación ubicada a la izquierda de la entrada principal. El velorio continuó hasta el miércoles 13 de abril, en que sus despojos mortales fueron trasladados al cementerio municipal, previo paso por la parroquia de la Inmaculada Concepción dónde se rezó un responso. Debido a los momentos de convulsión que se Vivian, solo acompañaron al general Urquiza hasta el cementerio familiares y unos pocos amigos.

Quince meses después, el 25 de agosto de 1871 los restos del general Urquiza fueron trasladados desde el cementerio municipal y depositados en la cripta ubicada a la derecha del altar mayor, dónde ya se encontraban, desde el 2 de mayo de 1860, los restos mortales de sus padres Josef de Urquiza, fallecido en 1829, de Cándida García, fallecida en 1844, y de dos hermanos Juan José, fallecido en 1855 y Ana, fallecida en el año 1827.
Este lugar cuyas dimensiones eran de 4,50 por 2,55 y de 2,55 metros de alto había sido construido junto con el templo en 1859 y en 1871 fue acondicionado a pedido de Dolores Costa por el Arq. Domingo Centenaro, que además tuvo a su cargo la adquisición de un nuevo féretro para Urquiza. Este arquitecto era quien tenía para ese tiempo a su cargo la construcción, ya en sus detalles finales, de la casa de la familia Urquiza en el centro de la ciudad. Actualmente en esta residencia que es MHN desde 1984, funcionan las oficinas del Correo Argentino y de algunas dependencias municipales.
El traslado de los restos mortales del general Urquiza al interior del templo, pudo ser posible luego de conseguir su viuda, el 3 de abril de ese año (1871) la licencia eclesiástica para depositar los restos en la parroquia de la Inmaculada Concepción “concedemos (…) la licencia necesaria para trasladar los mencionados restos y colocarlos en el lugar destinado, aun cuando fuera dentro del templo”.
Una vez obtenida esta autorización, Dolores Costa debió superar los trámites administrativos y de salubridad requeridos por la jefatura política de la ciudad para determinar si se corrían o no riesgos para la salud pública. Finalmente, y luego de varias idas y vueltas (como se verá más adelante), obtuvo el 24 de agosto de 1871, el pronunciamiento favorable de una comisión nombrada al efecto. Al contar con esta certeza el jefe político, Avelino González, autorizo el traslado.
Allí, depositados en una cripta, de la cual, con el paso del tiempo se perdió el registro exacto de su ubicación, permanecieron en una discreta calma los restos del primer presidente constitucional de la república Argentina, hasta que fueron re descubiertos en el año 1950.
Finalmente, su derrotero termina el 7 de mayo de 1967, con la inauguración del Mausoleo colocado el final de la nave izquierda de la basílica de la Inmaculada Concepción, que fuera mandada a construir por el general Urquiza y que fuera consagrada el 25 de marzo del año 1859. Este mausoleo inaugurado con la presencia del presidente de la Nación (de facto) general Juan Carlos Onganía fue edificada por la empresa constructora local de los Hermanos Nichele.

Hasta aquí la historia aparece descripta con muchos detalles por numerosos historiadores sin que haya, prácticamente, discrepancia entre ellos, producto de la abundante documentación existente.
Solamente quedan dos dudas por aclarar, y una incógnita por descubrir: ¿Estuvieron los restos de Urquiza en el cementerio municipal?, y de ser así, ¿En qué lugar del mismo, fueron depositados los restos del general Urquiza entre el 13 de abril de 1870 y el 25 de agosto de 1871?
En este trabajo trataremos de aclararlas.
Algunas personas se inclinan a pensar que ante el estado de la situación en la ciudad luego del asesinato de Urquiza y de que el propio instigador, Ricardo López Jordán fuera designado como gobernador, era muy temerario colocarlos en el cementerio, que para ese entonces estaba separado por montes y arroyos del reducido centro de la ciudad, a merced de quienes quisieran profanar su cuerpo. “…más allá, lejos, muy lejos, en la punta del cerro, era visible el cementerio” cuenta Lorenza Mallea en uno de su libros, y que ante esa situación, su cadáver nunca estuvo allí.
Esas especulaciones son desmentidas categóricamente por la documentación existente. En primer lugar según relata María Miloslavich, citando a Nadal Sagastume en el Acta de traslado (Libro V. Folio 50) de la Basílica se menciona que el día 25 de agosto de 1871 se procedió a exhumar el cuerpo del general Urquiza “…del cementerio de esta parroquia
trasladados a esta iglesia (…) quedando los restos en el panteón construido al efecto en bóveda subterránea”.
Por otra parte, citando documentos de la época, Urquiza Almandoz señala que el Jefe político de ese momento (la primera municipalidad es del año 1873), antes de autorizar el traslado, se proponía tener la seguridad que esto no implicaría ningún riesgo de salubridad para la población, esto puede parecer muy rebuscado, pero no lo es si tenemos en cuenta que para esa época se estaba desatando en la ciudad un brote de fiebre amarilla, que terminó con la vida de 421 personas ente agosto y diciembre de ese año. Para dimensionar lo que fue esta epidemia se puede decir que víctima de ésta, falleció aproximadamente el 3,5% del total de la población del departamento.
Anticipándose a estas cuestiones de salubridad, la familia del general había procedido a depositar el féretro original dentro de una caja de plomo sellada y a esta ubicarla dentro de un nuevo ataúd. No obstante esto, González designó a una comisión integrada por el médico policial Esteban del Castillo, dos vecinos y por el jefe de Policía para que realicen una inspección en el lugar, el dictamen de la misma expresaba que: «a las doce del día de hoy nos hemos trasladado al cementerio y practicado una inspección a una caja mortuoria que contenía en su interior otra de plomo soldada en toda su extensión…” Como se puede ver, nada se pudo dictaminar sobre el estado o no del cadáver. Pero si nos da la certeza que este cuerpo se encontraba en el cementerio local.
El jefe político insistió en que para autorizar el traslado se debía cerciorar del buen estado del cuerpo del difunto, de modo que insistió ante del médico Del Castillo para que dictamine si estaba en condiciones o no. Nada podía aseverar con certeza éste sin tener la posibilidad de acceder al cuerpo.
Urgido por el tiempo, el 24 de agosto González nombra una nueva comisión, esta vez integrada por los doctores Francisco Soler y Ángel Donado, por el coronel Pedro M. González y varios vecinos para que ese día a las 9 de la mañana se presenten en el cementerio, y procedan a exhumar el cuerpo del general Urquiza a fin de verificar su estado de conservación. Luego del procedimiento, la comisión dictamina que “los restos están en perfectas condiciones de acomodo pudiendo hacerse su exhumación y traslación sin perjudicar en nada la higiene pública”. Finalmente, y solo un día antes del acto previsto, Avelino González autorizó el traslado.
Más allá de todos estos inconvenientes que demoraron la autorización, queda bien en claro que los restos de Urquiza se encontraban depositados en el cementerio local. Pero ¿dónde? En algún lugar del “viejo” cementerio estuvo el panteón de la familia de Justo José de Urquiza. Ya que luego de todo este análisis no quedan dudas, al menos para quienes esto escriben, que existió un panteón de los Urquiza.
Es bastante común el confundir a éste con el de Dolores Costa, ubicado en un lugar destacado del casco histórico del cementerio local, pero esta construcción data de muchos años después. En efecto, la viuda del general solicita a la corporación municipal la venta de un lote con fecha 28 de julio de 1882 para la construcción de una bóveda familiar. Luego de varias idas y vueltas ya que Dolores no hallaba uno de su agrado, finalmente el 22 de diciembre de 1883, el área de Obras Públicas de la municipalidad autoriza el uso del terreno ubicado “en el encuentro de las calles que van de N. a S. y de E. a O.”. Fácil es de refutar la teoría que en este lugar estuvieron entre 1870 y 1871 los restos de Urquiza ya que este panteón, obra del constructor italiano Natale Pelletti, se comenzó a construir 12 años después (D’angelo, 1994).
Sobre la línea original del cementerio se encuentra otro panteón vinculado con Urquiza, se trata del de Teófilo de Urquiza (1823-1893) y Ana Montero de Urquiza. Este sepulcro está ubicado sobre el frente este original del cementerio y probablemente por su estilo constructivo ya estuviera al momento de la muerte del general Urquiza, pero debe ser desechado, ya que se trata de una bóveda familiar.
¿Qué sabemos del panteón de la familia de Justo José de Urquiza?
El cementerio en 1870
El nuevo cementerio (el actual) había sido inaugurado el 23 de octubre de 1856. Fue apadrinado por el general Urquiza y bendecido por el sacerdote Felipe Rocatagliata. Al principio sus dimensiones eran más reducidas que la actualidad. Su frente este llegaba a la línea donde hoy se encuentran las tumbas de Rosario Britos de Tejera, Waldino de Urquiza y de Cruz López sobre la avenida principal. El panteón de Mariano Calvento marcaba su límite sur, sus extremos norte lo indicaba el viejo cuerpo de nichos y el oeste la tumba del padre Pablo Lantelme (Capellán del Hospital de Caridad). Su frente era un tapial bajito, con una entrada en forma de arco obra del arquitecto Delaviane.
Ya en 1871, según consta en el informe elevado por el Jefe Político Avelino González, y a tan solo 15 años de su apertura el cementerio estaba muy deteriorado. “Las malas condiciones higiénicas en que se encontraba (…), motivo erogaciones que en él se hicieron, reconstruyendo parte de las paredes, limpieza de su interior, arreglo de la capilla (¿?)…” (Citado por Gregori, 1982).
Aquí se puede mencionar a Dominguez Soler (1992) que menciona que en diciembre de 1867, Urquiza hizo levantar en el cementerio de Concepción del Uruguay, “una capilla de alto costo”, se refiere, sin dudas, a lo que veremos más adelante, en sepulcro del general, que incluía una capilla en la parte superior y un depósito para los restos mortales por debajo.
También menciona este informe que a los herederos de Waldino de Urquiza (asesinado en 1870), les fue comprado un panteón que contenía más de 60 féretros de víctimas del cólera que había afectado a la ciudad en 1868, que poseía un gran sótano que será en el futuro utilizado como osario común. “Este monumento tiene un cómodo sótano, el que una vez dispuesto interiormente (…) servirá de buen osario que hacía notablemente falta”.
Es decir que en el lugar dónde hoy se encuentra el osario de los muertos por la fiebre amarilla de 1871, anteriormente estuvo el panteón de Waldino de Urquiza y que fue demolido para dar cabida a ese enterratorio común. Durante esta epidemia se tomaron medidas drásticas en la necrópolis, como por ejemplo quitar todas las puertas de panteones que eran de madera y tapiarlas con ladrillos hasta que pase esta crisis. Por esta razón de las bóvedas anteriores a esta epidemia solo se conservan las que tenían puertas-lápidas de mármol (Galarza, Teresa Urquiza) o hierro (Teófilo Urquiza, familia Mabragaña).
Este informe no hace referencia a una bóveda del general Urquiza, pero no lo mencionaría tampoco a su hijo si no fuera por la compra a sus sucesores del sepulcro, que fue vendido a tan solo un año de la muerte de Waldino. Tal vez esta venta se produjo, por un lado por la situación de incertidumbre generada por el asesinado de Urquiza, pero también puede ser debido a que luego de ser asesinado en Concordia el cuerpo de Waldino fue arrojado al cementerio viejo de esta ciudad y luego de recuperado fue enterrado en Concordia y un año después trasladado a Concepción del Uruguay. Hoy podemos ver su lápida de mármol al pie de la tumba de Cruz López (1804-1858) que era su madrina.
Así perduró el cementerio por catorce años más, hasta su primera ampliación en marzo es de 1884, siendo intendente Darío Del Castillo, en dicha ocasión el Consejo Municipal aprobó la compra para tal efecto, de un terreno contiguo hacia el este, propiedad de Agustín Artusi, que se anexó a las hectáreas ya existentes. Es importante destacar que para esa época, la población del departamento era de aproximadamente 13.000 habitantes de los cuales cerca de 8.000 lo hacían en la ciudad que hacía un año había dejado de ser la capital de la provincia.
CONTINUARÁ . . .
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PREVENCIÓN DE AHOGAMIENTOS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

El ahogamiento es una de las principales causas de muerte por lesiones no intencionales en la infancia y la adolescencia.
Las recomendaciones se basan en las pautas del Sociedad Argentina de Pediatría y de la Organización Mundial de la Salud, que subrayan la necesidad de instalar barreras físicas para restringir el acceso a espacios con agua, como cercos perimetrales en piletas, y de utilizar elementos de protección adecuados, entre ellos chalecos salvavidas homologados.

Según la edad, se remarca que los lactantes dependen por completo del cuidado adulto, ya que el riesgo es elevado incluso en recipientes con poca agua. En niños menores de cinco años, siempre debe haber una persona adulta responsable cuando se encuentren en o cerca del agua. En adolescentes, se recomienda reforzar la educación sobre los riesgos, el uso de equipamiento adecuado, las condiciones del entorno y las consecuencias del consumo de alcohol u otras sustancias.
Desde el Área de Infancia de la Dirección de Salud Materno Infanto Juvenil se detallaron cuidados específicos para piletas y aguas abiertas. En el caso de las piletas, se aconseja contar con barreras de protección, cubrir las bocas de las bombas de succión, evitar juegos bruscos y no dejar juguetes flotando que puedan atraer a los más pequeños. También se recomienda no correr en los bordes y esperar al menos dos horas después de comer antes de ingresar al agua.
Para actividades náuticas o recreativas en ríos y lagunas, el uso de chaleco salvavidas es obligatorio. Se sugiere concurrir únicamente a playas y balnearios habilitados, con servicio de guardavidas y zonas delimitadas, respetando siempre las indicaciones del personal. Asimismo, no se aconseja la presencia de lactantes menores de 24 meses en embarcaciones pequeñas, debido al alto riesgo ante una emergencia.
Finalmente, las autoridades sanitarias destacan la importancia de promover el aprendizaje de la natación acorde a la edad y de capacitar a las personas del entorno en maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP), como estrategias clave para prevenir ahogamientos y proteger la salud de niños y adolescentes durante la temporada estival.
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TRANSGRESOR CASTIGADO CON EJEMPLARIDAD

Un joven conductor, a bordo de una Toyota Hilux blanca, realizó maniobras imprudentes subiendo por las barrancas del Parque Urquiza en Paraná, saliendo de la calzada y pasando por el espacio verde.
– La escena fue filmada, se viralizó en redes y generó fuerte rechazo por el riesgo para terceros y el daño al patrimonio urbano.

– A partir de la identificación del vehículo, personal municipal se presentó en el domicilio del propietario, retuvo la licencia de conducir y labró un acta de infracción, incluyendo constatación por daño al patrimonio por parte de Control Urbano.
Claves del hecho:
El Parque Urquiza es un área natural protegida de la ciudad, con valor ambiental y recreativo, por lo que las maniobras con vehículos fuera de las zonas permitidas implican un doble nivel de gravedad: tránsito y ambiente.
– El episodio muestra cómo los “desafíos” o “hazañas” para redes sociales pueden terminar en sanciones concretas cuando se pone en riesgo la seguridad vial y se dañan espacios públicos.
SITUACIÓN ACTUAL:
- Multa millonaria, tareas comunitarias en el Thompson y compra de árboles: la sanción al conductor imprudente de Paraná
- El conductor, Misael Fabián Reding, fue declarado en «rebeldía» por no presentarse tras ser notificado.
- Deberá pagar una multa equivalente a más de 22.800 litros de nafta (más de $30 millones), comprar 20 árboles de Lapacho amarillo para el Parque Botánico y entregarlos en un plazo de 10 días.
- Tiene la obligación de realizar tareas comunitarias en la playa Thompson durante enero, febrero y marzo de 2026.
- Su licencia de conducir ha sido revocada y tiene prohibido manejar por un año.
- El tribunal ha ordenado el secuestro de su camioneta Toyota.
- El conductor de Paraná, Misael Fabián Reding, que se hizo tristemente célebre por conducir de manera imprudente a través del Parque Urquiza con su camioneta, ha sido sancionado por el tribunal local. Reding, quien no se presentó tras ser notificado oficialmente, fue declarado en rebeldía, lo que agravó los cargos en su contra.
- Las penalidades impuestas incluyen una sustancial multa equivalente a 22.800 unidades de nafta, lo que se traduce en una suma millonaria. Además de la multa monetaria, Reding está obligado a comprar 20 árboles de Lapacho amarillo y donarlos al Parque Botánico en un plazo de diez días. Los árboles deben cumplir con requisitos específicos de calidad y tamaño.
- Adicionalmente, Reding deberá realizar servicio comunitario llevando a cabo tareas de mantenimiento y limpieza en la playa Thompson durante los meses de verano de 2026. Su licencia de conducir ha sido revocada y se le prohíbe manejar durante un año, a partir de la fecha de notificación oficial. El tribunal también ha ordenado el secuestro de su camioneta Toyota.
- El video que prueba todo el desprecio a las normas del conductor.
- https://www.facebook.com/reel/1796240038000310?locale=es_LA
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CUIDADO EN PERSONAS MAYORES POR OLA DE CALOR

Debido a las características propias de la edad y los efectos de algunas medicaciones, se puede potenciar el riesgo de deshidratación y golpes de calor.
Los síntomas compatibles con un golpe de calor son: dolor de cabeza, náuseas, vómitos, somnolencia, rechazo de alimentos o fiebre. Ante la presencia de estos signos, se debe trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecer líquidos y trasladarse al hospital o centro de salud más cercano.

Entre las recomendaciones principales:
Se destaca la hidratación adecuada, consumiendo agua potable o mineral y, de manera opcional, pequeñas cantidades de jugos naturales. Se aconseja alcanzar al menos 10 vasos de 200 ml de agua por día. Además, se recuerda que el mate y otras infusiones no reemplazan el agua, ya que contienen diuréticos naturales que aumentan la pérdida de líquidos.
En el mismo sentido, se recomienda evitar las bebidas deportivas con sales, ya que no son adecuadas para todas las personas mayores, especialmente aquellas que reciben tratamiento con antihipertensivos o antidiabéticos. Ante cualquier duda, se sugiere consultar previamente al médico.
También se aconseja evitar la exposición al sol entre las 10 y las 17, utilizar sombreros, ropa clara, holgada y de algodón; protector solar; mantener los ambientes ventilados y frescos. Asimismo, se sugiere evitar comidas copiosas y favorecer el consumo de frutas de estación, jugos naturales o gelatinas.
En cuanto a quienes utilizan medicación para controlar la presión arterial, se advierte que podrían requerir un ajuste de dosis durante el verano, ya que el calor ambiente provoca vasodilatación. Por ello, se recomienda realizar los cambios de posición lentamente, controlar la presión arterial con mayor frecuencia y consultar al médico ante descensos significativos.


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