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Cultura

SIGUE ENCENDIDA, SE LLAMA RADIO

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A 105 años de su nacimiento en Argentina, la radio mantiene su vigencia como medio de compañía y comunicación cotidiana.

Imaginemos la escena: la sabana africana, la noche, una hoguera que corta la oscuridad. Hombres y mujeres reunidos alrededor del fuego escuchan. Una voz cuenta algo: un mito, una advertencia, una memoria. El fuego ilumina los cuerpos; la voz, las mentes. Así empezó todo: escuchar fue sobrevivir.

Pasaron miles de años. Pasó la escritura, pasaron los libros, pasaron los telégrafos. En 1920, en Buenos Aires, cuatro hombres subieron al techo del Teatro Coliseo y lanzaron al aire Parsifal, de Wagner. Nadie lo sabía entonces, pero estaban fundando una hoguera nueva. Desde ese día, la radio es eso: un fuego invisible que nos reúne para escuchar. Y hoy, 105 años después, seguimos siendo los mismos Homo sapiens de la sabana, pero con auriculares.

Los científicos llevan tiempo confirmando lo que la intuición ya sabía: que la voz y la música tienen un poder biológico insoslayable. Stefan Koelsch, psicólogo y músico alemán, mostró que una melodía puede encender las regiones cerebrales que gobiernan la emoción y el placer; el neurólogo británico Oliver Sacks narró historias de pacientes que, aun con graves daños cerebrales, recuperaban recuerdos perdidos al escuchar una canción; por su parte, el neurocientífico y productor canadiense Daniel Levitin explicó que estamos cableados para buscar patrones sonoros que nos conmuevan; el arqueólogo Steven Mithen propuso que nuestros ancestros se comunicaban a través de proto-cantos antes de inventar el lenguaje; y Joseph LeDoux, especialista en los mecanismos del miedo, demostró que reaccionamos a un sonido antes incluso de entenderlo. Juntos, todos ellos dibujan una certeza: escuchar está en nuestra sangre.

Esa certeza explica por qué la radio funciona como funciona: porque acompaña sin exigir. La vista demanda exclusividad; el oído, no. Podés cocinar, manejar, trabajar, llorar: la radio sigue ahí, encendida. Ese «estar sin molestar» genera cercanía, memoria, confianza. Por eso, incluso en tiempos saturados de pantallas, sigue viva.

En 2014iHeartMedia y la firma de neuromarketing Neuro-Insight midieron lo que los locutores y los anunciantes habían intuido siempre: que la radio se fija más hondo que la televisión. Analizaron campañas de autos, bancos, restaurantes, entretenimiento. En siete de ocho casos, los anuncios radiales se grabaron mejor en la memoria que los televisivos. Porque la radio no lo da todo servido: deja huecos que el oyente llena con su imaginación. Donde la imagen cierra, la radio abre. Y ese espacio íntimo que la voz deja al oyente lo convierte en cómplice, no en espectador.

La radio no envejece: muta. Se volvió streaming, se hizo podcast, se volvió algoritmo. Pero mantiene lo esencial: la intimidad de una voz que habla como si hablara solo con vos, aunque sean millones los que escuchan al mismo tiempo.

Ciento cinco años después, la hoguera sigue encendida. Se llama radio. Y mientras exista un ser humano que necesite la compañía invisible de una voz, ese fuego —invisible, eléctrico, cotidiano— no se apagará.

Por Marcos Caligari para Cadena 3 Argentina.

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Cultura

SE DURMIÓ EL MÁXIMO IMITADOR DE PÁJAROS

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El 5 de julio de 2026 será una fecha de luto para la cultura entrerriana.

Falleció Rubén Cuestas, uno de los máximos referentes de la música litoraleña y de la chamarrita entrerriana. Tenía 84 años.

Junto a su hermano Néstor Cuestas, fallecido el 23 de septiembre de 2020, integró el histórico dúo Los Hermanos Cuestas, una formación que marcó un antes y un después en el folclore entrerriano y llevó la identidad musical de la provincia a los principales escenarios del país y del exterior.

Conocido como «el amigo de los pájaros», Rubén desarrolló desde muy pequeño una extraordinaria habilidad para imitar el canto de las aves entrerrianas. Ese talento se convirtió en una marca registrada del conjunto y en uno de los rasgos más distintivos de sus interpretaciones.

Los Hermanos Cuestas fueron mucho más que un dúo folclórico. A través de sus canciones lograron llevar la identidad entrerriana a los principales escenarios del país, convirtiéndose en embajadores de la chamarrita y de la música del Litoral.

Un legado que permanecerá

Su repertorio dejó clásicos que atraviesan generaciones, como «Juan del Gualeyán», «Soy entrerriano», «Peoncito de estancia», «Canción de Puerto Sánchez», «Coplas felicianeras», «Ojitos color del tiempo» y «El taca taca del motor», entre muchas otras composiciones que retratan el paisaje, el río, el monte y las costumbres litoraleñas.

La impronta de Rubén Cuestas no estuvo únicamente en su voz o en sus interpretaciones. Sus característicos silbidos recreando el canto de los pájaros se transformaron en una marca registrada del folclore argentino y en una manera única de expresar la naturaleza entrerriana desde el escenario.

https://youtu.be/t2dp23B8F_4?si=el0Jw9m4Qo3Yz0pB

Dejamos el HIMNO a CONCEPCIÓN DEL URUGUAY

https://youtu.be/61ruostIxeE?si=i_sLX5HeJYmB1YmO

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Cultura

CONCURSO LITERARIO PROVINCIAL 2026 DE POESIA “Juan L. Ortiz”

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Se encuentra abierta la convocatoria al Concurso Literario Provincial 2026 – Categoría Poesía “Juan L. Ortiz”, certamen de edición anual destinado a promover la creación poética entrerriana y reconocer la producción literaria contemporánea de la provincia.

El concurso está dirigido a escritoras y escritores mayores de 18 años que acrediten una residencia mínima de tres años en la provincia de Entre Ríos. Cada participante podrá presentar una única obra inédita, de tema libre, integrada por uno o varios poemas, con una extensión total de entre 300 y 500 versos. Las obras deberán presentarse obligatoriamente bajo seudónimo.

En relación a los premios, el certamen otorgará tres premios adquisición de igual jerarquía, consistentes en $400.000 para cada obra seleccionada. Además se concederán 3 menciones.

Todas las condiciones y requisitos formales pueden consultarse en el Reglamento oficial ingresando a los canales de la Biblioteca Provincial.

Resultados

El fallo del jurado se dará a conocer en el transcurso del mes de octubre de 2026.

Formulario de inscripción: LINK FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN 

 Reglamento oficial: LINK AL REGLAMENTO OFICIAL

SOBRE JUAN L. ORTIZ

El poeta entrerriano Juan L. Ortiz muere un 2 de setiembre de 1978 y consolida así la leyenda que con el tiempo instalará definitivamente su verdadera estatura de poeta.

Había nacido en Puerto Ruíz (Gualeguay) con el nombre Juan Laurentino Ortiz el 11 de junio de 1896.
Al poco tiempo la familia se traslada a la selva de Montiel; el paisaje de su provincia marcará a fuego al niño que años más tarde convertirá esos elementos en protagonistas de su poesía.
Estudia en la Escuela Normal Mixta de Maestros de Gualeguay. Temprano lo atrapa el ideario socialista; hace vigorosos discursos y comienza a escribir en la prensa gráfica.
Tiene un breve paso por Buenos Aires, realiza estudios de Filosofía y Letras, se relaciona con el ambiente bohemio y literario de la capital, hace amigos entrañables entre escritores y poetas y regresa a su provincia en la búsqueda de su aire, de sus elementos, de su paisaje.
Nunca militó en grupos literarios ni en partidos políticos.
Construye así una de las obras cumbres de la literatura en lengua castellana.
Publicó, entre otros: “El agua y la noche” (1924-1932),”El alba sube…” (1933-1936), “El ángel inclinado” (1938), “La rama hacia el este” (1940), “El álamo y el viento” (1947)
“El aire conmovido” (1949), “La mano infinita” (1951), “La brisa profunda” (1954)
“El alma y las colinas” (1956), “De las raíces y del cielo” (1958), “En el aura del sauce”.

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Cultura

PODA RESPONSABLE DE ÁRBOLES

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De acuerdo con especialistas del INTA, hay malos hábitos en relación a esta práctica: no siempre es necesario hacerla todos los años y hay que saber bien en qué época conviene realizarla.

Proteger los arbolados que tanto esfuerzo demandó producir no es una tarea sencilla. Para ello hay que asegurarse, como principal medida, que la poda se realice correctamente, además de tomar conciencia de la necesidad y función que cumplen los árboles para el ecosistema y la vida humana.

Las podas se hacen preferentemente en invierno, porque es un momento donde las especies, sobre todo las caducifolias, se encuentran en estado de latencia, o dormición, previo al rebrote de primavera. “Es el momento del año en el que los árboles se encuentran en reposo vegetativo”

UN BUEN MOMENTO

En el caso de las caducifolias, es decir aquellos árboles que pierden sus hojas en otoño y durante el invierno, puede observarse mucho mejor la forma y disposición de las ramas facilitando la operación.

Con respecto a la poda, el especialista especificó que existen tres tipos:

  • De formación: es la poda que se realiza en la temprana edad del ejemplar, en el vivero, para brindarle las mejores condiciones para que exprese su morfología propia, con una estructura equilibrada y fuerte.
  • De mantenimiento: el principal objetivo es mantener el vigor y la sanidad de la planta, de modo de estimular el rebrote y reemplazo de estructuras dañadas o envejecidas, respetando la forma natural de esa especie.
  • De rejuvenecimiento: es la más intensa en cuanto a la cantidad de material removido, ya que la finalidad suele ser mitigar daños provocados por tormentas o heladas, reacondicionar plantas abandonadas o asilvestradas, y el motivo más frecuente es minimizar nuestros errores en la elección y ubicación de una determinada especie.
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