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Cultura

Conociendo la Villa San Justo

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Villa San Justo, un pueblo pujante y trabajador con mucha historia por contar. Este es un avance de los datos a los que tuvo acceso la redacción de 3260.

Historia.

Luego del asesinato de Urquiza (1.870) sobrevino una tragedia mayor en Entre Ríos, debido al enfrentamiento de los ejércitos nacionales trasladados a la Provincia en contra de los entrerrianos acaudillados por Ricardo López Jordán.

Los campos quedaron desbastados y abandonados, los hombres se refugiaron en los tupidos montes y en las islas cercanas, y ante tantas adversidades hubo pérdidas de bienes y paralización del trabajo.

Será entonces tres años después cuando se le dio fin a las sangrientas luchas que desbastaron la provincia, asomo la tranquilidad propicia para las realizaciones y las empresas. Una de éstas la constituyo precisamente la formación de una colonia agrícola que impulsara Doña Dolores Costa de Urquiza, esposa del que venció en Caseros.

Los primeros contingentes de colonos comenzaron a llegar a fines de junio de 1874 y fueron alojados en construcciones precarias anexas al Palacio San José, donde debieron esperar hasta la delimitación del terreno y su parcelación en concesiones para comenzar recién a instalarse.

Pese a estas referencias se tomó como fecha de fundación de la colonia los primeros días del mes de septiembre de 1874 cuando la primera familia de colonos tomo posesión de su lote de terreno.

La Villa.

La Colonia llevaba ya doce años de vida cuando contaba con cerca de mil habitantes. En su centro, se había reservado el terreno que seria la plaza, alrededor de la que comenzaban a surgir ciertas casas de negocios y de particulares (Villa). Donde allí concurrían los colonos los días festivos para realizar sus transacciones comerciales y tratar los problemas vinculados con la comunidad. Fue en los momentos en los que se creyó conveniente tramitar por parte de Doña Dolores, la creación de una Municipalidad; que luego de tramites y peticiones nunca llegaría a concretarse.

Cabe mencionar, que la economía de la colonia dependía de las buenas cosechas de trigo y de maíz, como así también de la explotación del ganado vacuno y equino.

Para este entonces la colonia contaba con escuela, una botica, comisaria, herrería, una destilería, panadería, alcaldía y posteriormente el trazado del ferrocarril con la tentativa de la instalación del telégrafo.

El pueblo.

Tres años después (1889) la Señora de Urquiza eleva otra petición al Gobierno de la Provincia. Pedía se declarara la Villa como el pueblo de San Justo que ya se había formado en el centro de la colonia o sea en el lugar del emplazamiento de la plaza que ya llevaba el nombre de General Urquiza.

Presentaba para el caso el plano de traza y subdivisión del pueblo (23 manzanas a ambos lados del Bulevar o camino real) cuya creación había sido autorizada por ley del 03 de Marzo de 1880.

La construcción del templo.

En ningún momento desde los orígenes de la colonia su fundadora abandonó la idea de construir un templo exclusivamente para la colonia, ubicado en su centro para favorecer a todos por igual.

La anunciada visita del Presidente de la República del entonces, Dn. Miguel Juárez Celman a Concepción del Uruguay sirvió para bosquejar el acto de la colocación de la piedra fundamental del proyectado templo.

El 7 de Diciembre de 1887 llega Juárez Celman y se traslada al centro de la Colonia Caseros donde allí cumplió con la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de la iglesia, en el cual actuo como padrino.

Finalmente fue deseo de Doña Dolores, efectuar su inauguración el 01 de mayo de 1893, aniversario del Pronunciamiento de Urquiza, donando el altar, candelabros, manteles, la imagen de la Patrona y ornamentos (que aún se conservan).

Fuente: Sitio Web de la Municipalidad de San Justo.

Cultura

¿ QUIÉNES SON LOS DUEÑOS DE LOS FESTIVALES ?

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Cada vez que se reaviva la discusión sobre el rol del Estado en los festivales populares, aparece una pregunta que parece sencilla, pero no lo es: ¿Quiénes son, en definitiva, los dueños de los festivales? Para intentar responderla conviene volver al origen, a la historia, y especialmente a la razón por la cual estos eventos nacieron y lograron convertirse en fenómenos culturales masivos.

Córdoba ofrece tres ejemplos paradigmáticos: Cosquín, Jesús María y Villa María. Distintos en sus trayectorias, pero unidos por un punto en común: no surgieron como negocios, sino como respuestas comunitarias a problemas concretos.

Cosquín nació a comienzos de los años 60 cuando un grupo de vecinos decidió romper con la imagen de la ciudad asociada a la tuberculosis. El folclore, que comenzaba a consolidarse como expresión popular, fue la herramienta para cambiar el destino simbólico del lugar. 

En Jesús María y Colonia Caroya, el origen fue todavía más claro: cooperadoras escolares que necesitaban recaudar fondos para la educación pública. 

En Villa María, peñas folclóricas que soñaron con un festival nacional y lograron, con apoyo municipal y un crédito del Fondo Nacional de las Artes, construir un anfiteatro que hoy es orgullo de la ciudad.

Después vino el público. Y con el público, el crecimiento, la masividad, los cambios de época, de gustos y de administraciones. Hubo gestiones municipales, comisiones designadas por los intendentes y, en algunos momentos, privatizaciones. Cosquín y Villa María pasaron por manos empresariales con resultados dispares, pero con algo que nunca se perdió: la defensa del festival como patrimonio simbólico de la comunidad.

Jesús María es, quizá, el caso más singular. Allí, seis décadas después, el festival sigue en manos de una comisión integrada por cooperadoras escolares. No es un dato menor. El evento más importante del país en doma y folclore continúa teniendo como objetivo central la educación de los chicos de la zona. Muchos de quienes hoy lo organizan fueron alumnos de esas mismas escuelas. El Estado municipal y provincial colaboran, sí, pero no administran. Aportan infraestructura, obras, servicios. La autopista, las tribunas, la logística. El corazón del festival sigue siendo comunitario.

En este contexto, la discusión planteada sobre si el Estado debe o no financiar espectáculos públicos resulta, al menos, incompleta. El verdadero problema no es la presencia del Estado, sino la transparencia. En qué se gasta el dinero, cómo se gasta y quién se hace cargo cuando hay pérdidas. Esa es la pregunta incómoda que pocas veces se formula con seriedad.

La experiencia muestra que la intervención estatal sin controles claros puede derivar en excesos difíciles de justificar. Millones aportados, estructuras sobredimensionadas, delegaciones oficiales que poco tienen que ver con la cultura y mucho con el gasto discrecional. Pero también demuestra que el Estado puede cumplir un rol positivo cuando acompaña, sin apropiarse, procesos que nacen en la comunidad.

Decir que los festivales «no deberían existir» sin financiamiento público es desconocer su historia. Los verdaderos dueños de los festivales son los pueblos que los crearon y los sostienen. Después, la gestión puede adoptar distintas formas: cooperadoras, comisiones mixtas, empresas privadas o modelos híbridos. El Cosquín Rock, organizado por una empresa, es un ejemplo de éxito que convive sin problemas con el resto de las fiestas populares.

Tal vez la pregunta correcta no sea quién los financia, sino quién los controla y con qué reglas. Si los intendentes deben dedicarse a gobernar y dejar la organización en manos de actores de la comunidad. Si el Estado acompaña sin opacidad. Si el beneficio vuelve al lugar que lo genera.

Más allá de ideologías y debates coyunturales, los festivales siguen siendo lo que fueron desde el principio: una expresión colectiva. Y eso no se privatiza ni se decreta. Se cuida, se administra con responsabilidad y, sobre todo, con transparencia.

Nota de Sergio Suppo en Cadena3.com

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Cultura

FIESTAS POPULARES EN BASAVILBASO

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Basavilbaso se prepara para vivir un intenso calendario de fiestas populares, con propuestas culturales y recreativas que se extenderán durante los próximos meses.

La actividad dio inicio el último sábado con la Basso Beer Fest, uno de los eventos que ya se ganó un lugar destacado en la agenda de la ciudad. Durante los domingos de verano, y hasta febrero, se desarrollarán las tradicionales Movidas Populares, con la participación de artistas locales y de la región animando las noches en el anfiteatro.

En febrero tendrá lugar el Primer Concurso de Baile de Música Campera, una propuesta orientada a promover y revalorizar expresiones tradicionales como la cumbia campera, el chamamé y el pasodoble. La iniciativa es organizada por el taller de danzas Entrerriano Tagüé.

Los Carnavales, organizados por el Club Defensores del Oeste, se realizarán los días 7 y 15 de febrero, complementándose con la continuidad de las Movidas Populares.

Ya en marzo, el sábado 7 volverá la Fiesta Criolla, que este año presentará importantes innovaciones, reflejo de su crecimiento sostenido. Finalmente, el sábado 14 de marzo, se encuentra en programación la Fiesta Provincial del Riel, uno de los eventos más representativos de la identidad local.

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Cultura

PRE FEDERAL DEL CHAMAMÉ 2026

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Fabian Galarraga, multifacético y entusiasta difusor de la cultura entrerriana en el marco de la Fiesta Nacional de la Playa expresó en el estudio móvil de la radio FM 98.9 CDELU SPORTS la actividad que se aproxima.

La ciudad de Concepción del Uruguay será sede del Pre Federal del Chamamé, que se realizará el miércoles 21 de enero a las 20 horas en el Salón Doña Mary, ubicado en Sarmiento 2820.
El evento contará con la participación de destacados artistas invitados, entre ellos el taller de danza Litoral en Movimiento, el grupo La Marejada de Santa Elena, la Agrupación El Cimarrón, el Conjunto Itay’ y los bailarines Cata y Bruno. Además, se presentarán grupos en competencia, en el marco de una noche dedicada a la música y la cultura del litoral.
La propuesta se completa con un paseo de emprendedores, sorteos, servicio de cantina y venta de sillas para mayor comodidad del público.
La entrada será libre y voluntaria.
El evento es organizado por el Festival Nacional del Chamamé Federal, con el acompañamiento de ImaginArte y Municipalidad de Concepción del Uruguay.

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