Cultura
INMIGRANTES ALEMANES DEL VOLGA

El día del Inmigrante Alemán del Volga fue definido el 15 de abril del año 1975, cuando por primera vez se celebró una reunión en la ciudad de Crespo (Entre Ríos), para formar una Comisión de Descendientes de Alemanes del Volga, con el objetivo de reunir a todos los descendiente de Alemanes del Volga del país, y de esa forma mantener viva la tradición y las costumbres de nuestros antepasados.
Sólo en Entre Ríos se utiliza la palabra “aldea” para la denominación de un pueblo y son las aldeas de los Alemanes del Volga. Se presume que un 15 por ciento de la población entrerriana tiene vínculos directos e indirectos con la colectividad.
Antiguas tradiciones

“¿Qué habrán sentido nuestros ancestros al contemplar el verdor exuberante de estas tierras, ellos que venían del crudo invierno ruso, abrigados con gorros y casacas de piel?” La pregunta de Darío Wendler –guía referente de historia, patrimonio y cultura– queda flotando. Descendiente en tercera generación de aquellos pioneros, Wendler sugiere una clave para su supervivencia: “La vida de los alemanes del Volga giraba y aún gira en torno al trabajo, la religión y la educación. Por eso nuestros edificios más importantes son la escuela y el templo”. La iglesia católica de Valle María –una de las cinco aldeas fundadas en 1878– atestigua la devoción de los colonos. Según crónicas de Nicolás Gassmann, la primera construcción fue de adobe, con techo de caña tacuara trenzada con cuero de yeguarizo. Para edificar la segunda, en 1886, cada familia aportó dos mil ladrillos y 100 pesos y hubo que traer arena en carros desde el Paraná. La actual, de estilo ecléctico, luce en el ábside un espléndido mural de la paranaense Amanda Mayor.
Dormir en trincheras improvisadas
En la hoy emblemática Chacra 100 –el lote donde residieron los colonos entre enero y julio de 1878– ya no hay rastros de los galpones de adobe con techo de paja donde encontraron apretado cobijo. Solo quedan las ruinas del primer juzgado de paz y algunos nogales que todavía abastecen de pecán a los vecinos. “Aunque algunos venían del Wiessenseite (llanura) y otros del Bergeseite (región montañosa), y unos eran católicos y otros protestantes, los Alemanes del Volga siempre fueron muy unidos”, comenta Darío. Por eso no tuvieron problemas para organizar los galpones, improvisar colchones rellenando bolsas con espartillo o dormir a la intemperie cuando era necesario (no olvidemos que eran poco más de mil personas). Desde ese campamento rústico, muchos recorrían a pie los 15 km que los separaban de Diamante para asistir a misa los domingos. Durante los seis meses de tira y afloje con el gobierno argentino –que pretendía que cada familia viviera aislada en una chacra de 44 hectáreas, mientras ellos solo concebían vivir juntos– algunos se trasladaron subrepticiamente a otras chacras (201 y 202).
Allí excavaron pozos de cuatro metros de largo por tres de ancho y dos de profundidad, a los que techaron con chilca, ramas y paja brava. Y empezaron a dormir en esas trincheras improvisadas, como lo habían hecho en el Volga cuando no tenían ladrillos. Los criollos los llamaban “los vizcacheros”: decían que eran como las vizcachas, que también duermen bajo tierra. El conflicto con las autoridades escaló hasta que, apremiado por un ultimátum (“Si no podemos vivir agrupados, ningún alemán del Volga permanecerá en Colonia Alvear”), el presidente Avellaneda los autorizó a radicarse en aldeas el 21 de julio de 1878. Así se fundaron las cinco primeras: Valle María, Protestante, San Francisco (Pfeiffer), Spatzenkutter (antes Marienfeld) y Salto. Al año siguiente llegaron nuevos colonos marchando a pie desde el sur de Brasil y fueron ubicados en la Aldea Brasilera. El gobierno otorgó a cada familia un arado con sus cadenas, dos palas, una azada, un hacha, un rollo de soga, dos bueyes, dos vacas lecheras, dos yeguas y un caballo. Todo a pagar en cuotas después del tercer año, durante cinco años sucesivos. Al comienzo, el schulmeister se ocupaba de la enseñanza; después se crearon las escuelas parroquiales: por la mañana, los niños recibían clases en castellano; por la tarde, canto y educación religiosa en alemán.

Cultura
¿ DEBEN ESTUDIAR LAS MUJERES ?

La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (FHAyCS-UADER) invita a la comunidad académica y al público general a la presentación de la obra: «¿Deben estudiar las mujeres? Género y educación en la enseñanza media (Argentina, 1870-1940)».
El encuentro contará con la disertación de su autora, la Dra. Laura Graciela Rodríguez (IdIHCS, CONICET/UNLP), quien abordará el proceso histórico del ingreso femenino a las instituciones estatales y la construcción de roles diferenciales en el sistema educativo argentino.

Esta iniciativa es impulsada por las cátedras de Política Educativa e Investigación Educativa III del Profesorado de Educación Primaria (Sede Uruguay), con el objetivo de estrechar vínculos entre la formación docente y la investigación historiográfica contemporánea.
La presentación será el Miércoles 27 de mayo de 2026 de 19 a 21 hs en el Auditorio Municipal “Arturo Umberto Illia” (San Martín y Moreno, Concepción del Uruguay).
Acceso al material: El libro se encuentra disponible para su descarga gratuita en el siguiente enlace: https://bit.ly/DescargarLibroLauraRodriguez
Cultura
DIA DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO

El Himno Nacional es uno de los cuatro símbolos identificatorios de la Nación Argentina. Los otros tres son Bandera Nacional, Escudo Nacional y Escarapela.
El 11 de mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente sancionó como «Himno» a la marcha patriótica escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera.


Los cambios desde su versión original hasta la actual
A través de su historia la canción patria sufrió varios cambios. Pasó a ser Canción patriótica nacional, Canción patriótica hasta que una copia -publicada en 1847- lo llamó Himno Nacional Argentino, nombre que conserva hasta la actualidad.
La letra original era marcadamente independentista y antiespañola de acuerdo al espíritu de la época. Tiempo después, la Asamblea del año XIII pide un «arreglo» en la letra con la idea de conservar un acercamiento político con diplomáticos españoles.
En 1860 Juan Pedro Esnaola realizó algunos cambios a la música, basándose en anotaciones manuscritas del compositor, creando una versión orquestada más rica desde lo armónico. Su versión original dura 20 minutos. En 1900, se reglamentó por decreto del Poder Ejecutivo utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos. En 1924, se abrevió a entre 3 minutos 30 segundos y 3 minutos 53 segundos.
Tiempo después, gracias al hallazgo de una partitura en el Museo Histórico Nacional, atribuida a Blas Parera, se introdujeron arreglos a la versión de Esnaola y esta se estrenó al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927, recibiendo críticas.
Por decreto del entonces presidente, Marcelo T. de Alvear, se aconsejó hacer una versión más parecida a la de Juan Pedro Esnaola. Por decreto Nº 10.302, del 24 de abril de 1944, la marcha fue aprobada como himno. Su versión vigente corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo Nacional.

Cultura
Lucía Schvartzman presenta el libro «LOS TANQUES»

El próximo sábado 9 de mayo de 2026 se presenta en Concepción del Uruguay el primer libro de la escritora uruguayense Lucía Schvartzman.
Se trata de un poemario de textos de la autora, cuidadosamente editado por el sello Pixel Editora de la ciudad de La Plata.

La presentación estará a cargo del escritor y editor platense Carlos Aprea y de Gonzalo Seguel, comunicador y librero impulsor de la librería Mala Palabra de nuestra ciudad. Acompañarán con lecturas los escritores locales Enzo Amarillo, Hugo Luna, Magín Juárez y Marga Presas. La música en vivo estará a cargo de Lupretinia, compositora y artista visual oriunda de Colón, y habrá un set de vinilos del productor, DJ y coleccionista local Wasaoner (Facundo Menghini). Además, se exhibirán fotografías de Luciano García Presas, artista visual y autor de las fotografías de tapa, contratapa e interiores del libro “Los tanques”.

En la contratapa, el escritor y periodista Horacio Fiebelkorn dice:
“En un escenario que se mueve entre ciudades grandes y chicas, se teje una experiencia poética cuya materia verbal enhebra con soltura la información de la época con un ánimo singular y una mirada que reúne todos los sentidos. En este libro de Lucía Schvartzman se cumple lo que hace un siglo anticipó César Vallejo: «Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad». No se trata entonces de simular una modernidad sino de ejercerla. «Así -dijo Vallejo- la inquietud (…) crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva». Tal el camino que abren estos poemas, donde el fuego de la palabra se actualiza una vez más.”

La presentación tendrá lugar en la Casa De Costa a Costa (Suipacha 678), con entrada libre y gratuita, a las 20:00 horas.

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